El Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona (Cateb) advierte del riesgo que supone la instalación de piscinas desmontables en cubiertas y azoteas por generar un sobrepeso que puede llegar a poner en peligro tanto al edificio como a sus ocupantes.
La estructura de cualquier edificio tiene una resistencia limitada y calculada para soportar su propio peso y aquel que se pueda añadir, como es el caso de las persones que lo ocupan, muebles y enseres. La legislación actual, que data del 1963, establece un peso máximo de 200 kilos por m2 en el interior de las viviendas y de 150 kilos en cubiertas y azoteas. En las construcciones edificadas antes de esta normativa, los valores de los pesos máximos eran todavía inferiores.
Este valor máximo se puede ver fácilmente superado por el peso del agua de una piscina desmontable, dado que representa un sobrepeso de 100 kilos por cada 10 centímetros de agua. Así una piscina llena hasta solo 20 centímetros de agua supone un sobrepeso de 200 kilos por m2, por encima de los 150 kilos por m2 para los cuales están pensadas las estructuras de los edificios, lo que puede originar fisuras y grietas o, en el peor de los casos, que estas lleguen a colapsar.
Por otro lado, muchos de los edificios existentes están construidos hace varias décadas, bajo una normativa menos exigente que la actual. A su edad habría que sumar el deterioro normal que añade el paso del tiempo. Instalar una piscina desmontable sin haber hecho un mantenimiento regular del edificio a lo largo del año y sin conocer el estado físico de sus elementos resistentes, puede comprometer la seguridad de las construcciones.
El Cateb recomienda verificar el estado de la estructura del edificio y su año de construcción antes de adquirir una piscina desmontable, para saber si está en condiciones de soportar el sobrepeso que representa. Del mismo modo hay que ponerlo en conocimiento de la comunidad de vecinos, pues las cubiertas, las terrazas y los balcones son elementos comunes de las fincas, donde la aportación de un informe técnico garantizará la viabilidad de la instalación.
El colegio hace extensible esta advertencia a otras situaciones que pueden provocar una sobrecarga, como puede ser el caso de librerías, pues un armario cargado de libros puede llegar a representar un sobrepeso de entre 400 y 550 kilos; jardineras, que pueden suponer entre 450 y 500 kilos por metro cuadrado, o aglomeraciones de personas, donde el peligro más grave está originado por las vibraciones producidas por gente que salta, por ejemplo, en el caso de una fiesta.
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