La evolución de la industria de cerramientos está siendo positiva en este 2021, incluso mejorando sus propias predicciones. El futuro a corto plazo se presenta con buenos augurios, aunque existe incertidumbre debido a los problemas con el suministro en las materias primas y los componentes, que pueden llevar a una bajada en la actividad de las empresas. La economía circular, la eficiencia energética y la digitalización continúan como apuestas firmes de este mercado.
Desde la Asociación Española de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas (Asefave) se defiende la aplicación de un IVA reducido, desgravaciones en el IRPF y ayudas directas para fomentar la sustitución de ventanas, dispositivos de protección solar y fachadas.
La Covid-19 afectó al sector de cerramientos, aunque este logró aguantar los envites de la pandemia, manteniendo las cifras durante 2020, en algunas categorías. El parón en los meses de confinamiento duro, el incremento de la actividad en los meses posteriores, debido a la querencia por finalizar los proyectos anteriores a la crisis sanitaria, y la apuesta de los usuarios por rehabilitar sus hogares explican el comportamiento de la categoría en el ejercicio pasado. El futuro se presenta con incertidumbre, aunque la industria es optimista, y las tendencias seguirán incidiendo en la eficiencia energética, la calidad y la domótica, además de lograr ambientes limpios y seguros.
Organizado por la Fundación Laboral de la Construcción, tendrá lugar el próximo 20 de mayo y contará con la participación de expertos de la asociación Asefave y el fabricante Alumarte.
La Asociación Española de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas (Asefave) ha mostrado su satisfacción ante los planes del Gobierno de España para incentivar la rehabilitación energética por medio de ayudas directas y desgravaciones fiscales.
La Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco) -y sus asociaciones- han manifestado su inquietud por una ley que, al margen de sus luces, no da respuesta a las necesidades ambientales a largo plazo. La Ley de Cambio Climático y Transición Energética debe plantear, en opinión de los fabricantes, el ahorro energético y la reducción de la huella de carbono en todo el ciclo de vida de los edificios y no solo en el proceso de construcción.