Hacia el año 2021 un grupo de personas del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) comenzamos a trabajar con la conciencia de que al sector cerámico se le planteaban retos que tendría que asumir, al igual que otros sectores productivos, para alcanzar un crecimiento sostenible en toda su actividad. El famoso “No hay Planeta B”, aunque sea un slogan ya muy manido en estos momentos, no deja de ser una certeza.
Las políticas gubernamentales y las normativas a escala europea, nacional y autonómica comenzaban a desplegar la fuerza de lo que se llamó “el tsunami regulatorio”, y con esa claridad empezamos a mirar, primero “en casa”, internamente, a discutir, a estudiar y observar en nuestra organización qué acciones estábamos realizando en consonancia con los criterios de sostenibilidad, sociedad y gobernanza, qué otras no llevábamos a cabo y cuáles serían susceptibles de mejora.
Al comenzar a sacar a la luz todas estas acciones nos dimos cuenta de que era mucho el camino que ya teníamos recorrido, pero no estaba plasmado en un único documento y, además, necesitábamos la certificación y validación externa que demostrara que no se trataba de algo que decíamos nosotros, sino que contaba con un aval solvente.
Por eso, durante 2021 y 2022 fuimos creciendo en este grupo de trabajo e iniciamos en 2023 el proyecto #ITCReto2030 que contó con el apoyo del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace) de la GVA, a través de una Línea Nominativa de Apoyo para Centros, que nos ayudó a poner en práctica y conducir nuestra actividad de I+D hacia criterios ESG, y medir la el impacto de todas nuestras actividades en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS).
Aunque no es obligatorio para nuestro centro, de manera voluntaria y en un ejercicio de transparencia y consciencia de la necesidad de impulsar estos nuevos rumbos, elaboramos en 2023 nuestra Memoria integrada de Actividades y Sostenibilidad, contando con la ayuda de expertos en sostenibilidad corporativa.
También quisimos comunicar internamente, a la sociedad y a las empresas este aspecto, y en noviembre de 2023 llevamos a cabo un evento en el que participaron representantes de empresas cerámicas, de la Universitat Jaume I y empresas consultoras y certificadoras. Y es que, como se vio en esta iniciativa, hay otros elementos que confluyen e intensificarán el impacto de la sostenibilidad en los próximos años: las características de sus cadenas de suministro, especialmente en lo relativo a los proveedores de materiales, los inversores financieros presentes en el sector y el impacto de la economía circular en sus actividades, aspectos que marcan algunas de las principales prioridades del marco regulador.
En ese contexto presentamos también nuestra Memoria integrada de Actividades y Sostenibilidad, para dar a conocer a todos nuestros grupos de interés que queremos impulsar un presente más sostenible, sabiendo que el sector cerámico está experimentando situaciones complicadas y convulsas que generan gran incertidumbre. Por eso, en el ITC nos ponemos a trabajar con más ahínco si cabe para tratar de buscar soluciones, ofrecer alternativas y encaminar nuestra investigación, formación, transferencia de tecnología y servicios avanzados hacia las transiciones necesarias. Las más acuciantes: la descarbonización y la digitalización.
Mediante este documento, en el que recogemos todo el alcance de nuestra actividad, hemos trabajado numerosas personas de la organización.
Queremos que estos valores impregnen a nuestro personal, asociados, clientes, empresas proveedoras y otros grupos de interés, como universidades, especialmente la Universitat Jaume I a la que estamos unidos de base; otros centros de investigación, redes y plataformas.
Y por supuesto a las empresas y las asociaciones empresariales como Ascer, Anffecc, Asebec, Hispalyt, foros como Cevisama y Qualicer, el congreso por excelencia de la Calidad Mundial del Azulejo. Especialmente mantenemos una importante vinculación con el mundo del empresariado para generar conocimiento, transferirles tecnología y ayudar en la implantación de tecnologías disruptivas que mejoren la actividad industrial sin impactar en el entorno, y manteniendo al mismo tiempo la excelencia en procesos y productos y el liderazgo internacional en competitividad.
Estamos en un momento de transformación del clúster cerámico, que debe afrontar grandes retos, y el ITC se ha de consolidar como un centro de investigación, experimentación y transferencia en donde se desarrollan tecnologías que mediante los procesos lineales de innovación no son posibles (por la no existencia de la tecnología, por la necesidad de partir de una experimentación previa o por la necesidad del uso de diferentes campos del conocimiento, etc.) y donde los usuarios finales participan tanto en la identificación de las necesidades como en la validación de las mismas como una oportunidad de mejorarlas a través de la retroalimentación.
Así pues, tenemos seis retos principales que marcan nuestro futuro que ya es presente, y sobre estos basamos todas nuestras acciones:
En este contexto, nos sentimos con fuerza para transformar problemas en retos tecnológicos y estos en soluciones industriales.
Este artículo aparece publicado en el nº 591 de CIC, págs. 50 a 52
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